domingo, 29 de agosto de 2010

DIARIO DE UNA CONDENADA



02-Marzo

Hace poco que lo sé, pero lo supe antes que ellos, hace tiempo, pero yo no quería saberlo, para evitar lo inevitable; esto que me niego a decirle al diario… que me estoy muriendo… que en poco tiempo todo se acabará. Un año como máximo. Hace una semana que me lo dijeron así, sin anestesia, sin compasión. Hace una semana que el reloj se paró en mis sueños, en mis esperanzas, en el aire que anhelo respirar, horas de un tiempo que ya ha sido restado a mi vida, porque sé que no tengo regreso.

Dentro de este cuarto me está esperando mi cama como siempre, con mis libros, mis peluches, mis cd, todo estará igual hasta que me vaya, esta cama que será mi sepulcro en vida, y yo contando las horas que me esperarán, el sufrimiento que ya ha nacido para matar hasta la última de mis células; que comerá mi piel y mis huesos. Poco a poco irá haciendo mella en mi carne.

Todas esas pastillas, esas drogas que empezaron a enchufarme serán mi desayuno, mi almuerzo y mi cena, ¿y de qué valdrán? De qué servirán si el fin llegará después de todo. Lo que no sé es cómo irá a hacer lo que me espera. Solo sé que a partir de ahora seremos este cuarto y yo, para conocernos, para contarnos secretos, para escribir lo que sienta en el momento. Decidí hacerlo porque alguien lo encontrará y sabrá lo que sentí desde el primer día.
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05-Mayo

Mamá y Nachi me invitaron a dar una vuelta. Como si nada ocurriera, ninguna se atreve a hablarme del tema, será que tienen miedo de enfrentar la muerte, o disimulan, sin mirarme a la cara, porque al fin yo soy la muerte con cara de mujer, con cara de pendejita, aunque todavía estoy entera, los cambios comenzarán a suceder paulatinamente. Yo también trato de disimular, para no verlas sufrir, para no verlas llorar. No quiero que lloren, no quiero llorar. Tengo diecinueve años y una rabia por dentro que no me deja gritar. No quiero nada, ni risas, ni lágrimas, ni caras hipócritas que me quieren convencer con sus ojos de piedad de que todo va a estar bien. ¡Estúpidos! Prefieren venderme su mentira para hacerme sentir mejor. Mis dos únicas amigas vienen una vez por semana para distraerme, son mis compañeras de la Universidad. ¡Y pensar que yo soñaba estudiar medicina! Parece una burla, una estafa de la vida, de Dios para conmigo, nunca nadie podrá contestarme por qué tuve que ser yo. Qué tuve yo de especial, de original, salir premiada con el billete gordo para unas vacaciones a la Eternidad. Pensarán que voy a sentirme destruida, que estaré hecha un mar de lágrimas, al contrario, me cagaré de risa de todos, y de todo.

Odio sí esa cama que me espera para tragarme entre las sábanas, ella estaba predestinada, conocía esta hora infausta, y ahí me está abriendo sus tentáculos para que cuando pronto caiga débil, no me dejará irme más; irá tomando olor a ataúd, ese olor asqueroso a podredumbre; no dejo desde ahora que me apaguen la luz, ya bastante oscuridad habrá después cuando me cierren los ojos. Quiero luz, mucha luz, la televisión prendida todo el tiempo; dormirme con ruido, con voces, con música. No quiero cerrar los ojos, quiero mantenerlos bien abiertos, ¿eso será miedo, pánico o terror? No, simplemente son ganas de aferrarme mucho a esta vida, a esta puta vida que me traicionó, que me está haciendo a un lado. Pero aún no estoy vencida, así sea puteando seguiré luchando, pataleando, en este lecho sin timón, en este viaje sin puerto, sin llegada, sin regreso.
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18-Septiembre

Estoy aquí todavía, dándole la bienvenida a los dolores, a los vómitos, a mis huesos que parecieran clavarse en mi piel; mi pelo se está cayendo a mechones, (me puse un gorrito que me tejió abuela); recién han comenzado las sesiones de quimioterapia; no puedo explicar lo que me causan, son como la antesala de la muerte. No voy a escribir de eso, ese tratamiento es otra enfermedad que me va matando lenta, lentamente…

Esa palabra no puedo separarla de mi boca, y sin embargo todavía no he podido gritar que quiero vivir, salir, irme a bailar, a bañarme a la piscina, a ver con películas con Beto, a reírme de esta porquería que me consume el cuerpo, quiero vivir, vivir, ¡¡¡¡Vivir!!!! No voy a hablar con Dios ni de Dios, ya hablaré después... cuando llegue el momento. Beto me dejó. No culpo su cobardía. Quien querría quedarse aguantando un cadáver viviente. No pudo seguir aguantando ver mi aspecto que se va demacrando. ¡La puta que lo parió! a esta cochina vida, a la gente, al amor, a todo lo que pude ser y no podré. A este destino, a ese maldito día que me convertí en una condenada, sin derecho a reclamar unos días, unos meses, un año más. Que alguien me diga como puede uno conformarse, de dónde se pueden sacar fuerzas para seguir. Lágrimas no hay, nunca lloraré, no le daré ese placer a quien me vea aquí, postrada, pelada, piel y huesos donde late todavía el corazón, mi corazón que es un verdadero luchador. (Beto, mi amor, te extraño, quiero amarte, que me ames, que me resucites con las caricias, que me hagas el amor, que me excites mucho, así sabré que todavía estoy viva…)
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25-Noviembre

Nachi se acostó al lado mío; me leyó unas poesías francesas, sabe que me gustan, que adoro la poesía de Verlaine, las de otros poetas también, le pedí que me leyera “Nevermore”,
"¡Ah, qué perfumadas son las flores
y qué sonido, qué murmullo encantador
el primer sí que sale de sus labios bienamados!"
Verlaine un poeta que llamaron maldito, porque se atrevió a desafiar los prejuicios, a esa sociedad imbécil de antes; después Nachi se abrazó a mí porque yo tenía frío, mi querida hermanita, te quiero con toda mi alma. Sé que no me olvidarás. Gracias por tu cuerpo dándome calor, hubiera querido robarte un poco de tu energía, pero el cansancio me va venciendo casi sin darme cuenta. Gracias por esos masajes que me das en la espalda cuando me das vuelta para que no se me hagan llagas de estar en la misma posición. Sé lo que estás haciendo por mí, que estás disimulando para hacerte la fuerte. Que estás dejando tus mejores horas para dármelas a mí. A mí que las fuerzas para luchar me van abandonando. Cuando tengo que ir al baño siento que tuviera que atravesar un desierto, no llego nunca. Cuando tengo que comer, apenas puedo abrir la boca. Mis brazos son un mapa violeta y negro, de las vías que me conectan para inyectarme una ensalada de drogas. La andadera es ahora mi fiel compañera para caminar y la silla de ruedas son mis otras piernas cuando salgo de este encierro definitivo.
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25-Diciembre

Celebraron la Nochebuena ayer, vinieron mis primas a almorzar hoy, Mamá y Nachi me vistieron, me arreglaron un poco y me pusieron una manta para llevarme con la silla hasta la sala. Estaba todo iluminado, pusieron el árbol grande con las bolitas, los muñequitos, todos los adornitos y la estrella arriba resplandeciente. Mamá preparó pavo relleno de castañas, con puré de manzanas; su comida tradicional de los Diciembre. No tenía hambre pero comí un poquito de turrón blando, y probé una copa de champagne. No sé si podía o no pero me importa un carajo. Si no podía disfrutar ese pequeño momento de alegría, de un sabor exquisito en mi paladar cuando podría ser? La verdad lo que digan los médicos a estas alturas me importa un forro. Los detesto con sus uniformes blancos, estoy cansada de verlos acercárseme con su olor a hospital, hago como que no existen para mí. Quería preguntarles si me bajaron para celebrar la última Navidad con ellas. Quizá esta pudiera ser la última noche y no se han dado cuenta de que…. bueno que caso tiene. Tal vez es mejor, que todo siga igual, que no haya despedidas, ni pañuelos, ni caras trágicas. Beto me llamó por teléfono. Lo mandé a la mierda. De verdad que este mundo es una basura, es para lo que me ha servido haber llegado a esto. Pero no me importa, lo conocí a tiempo, y tampoco intenté llorar por él.
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02-Febrero

Tuve una leve mejoría, el tratamiento parecía estar causando efecto, el cáncer estaba retrocediendo, sentí una emoción, una alegría indescriptible, creí ese día que los milagros existían; casi lloro. Eso fue hace como un mes, creí que aún era posible lo imposible. Ilusa de mí, ayer fui con mamá al hospital, ¡pobrecita mamá! Ella se está muriendo conmigo también. Las radiografías y los análisis revelaron un regreso violento de mi asesino. Metástasis. No olvidaré esa palabra. Es horrible. Asquerosa. Repugnante. Ya no doy más. Esta vez sí que no doy más. No creo en nada ni en nadie. Todo fue inútil, todo una vil mentira; yo luché, yo batallé, me obligaron a tragarme esas drogas, a someterme a esos tratamientos venenosos, y así me dejaron, con metástasis.
Si hubiera sabido no hubiera dejado que me tocaran, hubiera esperado el final ahí en mi cuarto, tranquila.
Regresé a mi cuarto desolada, vencida, acabada, sin hablar, le pedí a mamá que me ayudara a bañarme, para sacarme un poco ese sudor a inyecciones, a muerte venidera. Me sentó en la silla que me puso en la ducha, y con una esponja me acaricié todo el cuerpo, con el jabón perfumado, con el agua tibiecita. Estoy completamente pelada, así que no tengo que lavarme la cabeza, pero me la mojé igual para sentir la caricia del agua que me relaja. Estuve más de media hora, no me dan ganas de salir de la ducha, no quiero regresar a esa cama, no quiero… Quiero que mamá me ponga colonia, que me pase talco por la espalda, por este pobre cuerpo mío, que es un deshecho, parezco de esos que murieron en Auschitwz, de verdad, salvo que el “genocida” no tiene ojos azules y un bigotito ridículo; tiene un nombre científico, temible, que ha matado también millones de personas; no sé como mamá y Nachi soportan verme así. Yo me acostumbré a la fuerza, pero siempre evito los espejos. Están prohibidos en mi cuarto.
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07-Marzo

Ya se cumplió un año. Yo cumplí veinte el mes pasado. Soy una acuariana porfiada. No sé si sea característica del signo, pero yo soy así. No creo en los signos. Esa es una pavada para gente ignorante. Mamá, Nachi, la abuela y las primas me hicieron un festejo en el cuarto. Mientras escribo, lo hago con bastante dificultad, me ponen muchas almohadas en la espalda para sentarme un poquito. Esa posición acostada es una tortura. Me trajeron una torta, pusieron unos globos en la pared. Nachi puso un cd. de Gladys Knight que a mí me encanta. A mi edad debieran gustarme Ramazotti, Sting, Queen, Freddy Mercuri, pero adoro las baladas americanas de antes, mami me las heredó. Me cantaron las mañanitas, y soplé la velita (todavía puedo respirar). Unas lagrimitas de mis ojos me traicionaron, se escaparon al fin. Me abrazaron, me besaron, los ojos de la abuela empañaron sus anteojos. Yo las quiero, fueron mi tabla de salvación. Creen que no me doy cuenta, aunque ya la debilidad y el cansancio de vivir son vencedores. Aunque mi enemigo ganó la batalla, siento que hay una guerra que él no ganó. Me voy de esta vida con una gran satisfacción. Haber peleado.
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15-Marzo

Nachi y mamá me quieren......................

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